La banda londinense ha sabido expandir la magia del R&B, (electro)soul, funk a base de buenas dosis de contemporaneidad y electrónica del siglo XXI. Su concierto en el Movistar Arena fue celebración, en la onda expansiva de la música disco. Su directo fue redondo: sonido perfecto de la banda, excelente iluminación, unas visuales sobrias pero elegantes. Pero quizás faltó algo más canalla, más actitud y compromiso político.