Hay un momento en la historia del pop en el que todo empieza a ponerse interesante. Los Beatles ya eran famosos hasta decir basta, las chicas gritaban, los trajes de corte impecable funcionaban como uniforme y cada nuevo single parecía destinado a convertirse en himno. Y entonces, en diciembre de 1965, apareció "Rubber Soul". De repente, aquellos cuatro chicos de Liverpool parecían tener otras cosas en la cabeza además de conseguir que medio planeta se enamorara de ellos.