Teresa Helbig es esa niña que siempre vivió entre costuras y que, años después, atraería todas las miradas con un diseño propio que ya es leyenda: aquel vestido de 800 plumas blancas, cosidas a mano junto a su madre, Teresa Blasco. Lo lució en la boda de una amiga en 1996, marcando el punto de no retorno de su carrera profesional. Hoy, consolidada como Premio Nacional de Diseño de Moda, celebra tres décadas de oficio con una exposición retrospectiva imprescindible en el Museo del Traje de Madrid: ‘Helbig Archive 96-26’.