Cae la tarde, la luz rebota en las paredes encaladas de un patio andaluz, el aire huele azahar y entre la vegetación destaca un enorme naranjo suspendido en el tiempo. Es en este instante, ni de día, di de noche, donde nace Naranja Sol de Patio, la nueva colección de joyería creada por Manuel León inspirada en Schweppes Naranja, el único refresco elaborado con naranjas enteras.
Su primera incursión en la joyería ha sido todo un reto para el pintor contemporáneo como nos lo cuenta en el Sky Lounge que Schweppes tiene en el Mutua Madrid Open 2026, mientras juegan en la pista central Caper Rudd y Alexander Bloclx y saboreamos los formidables cócteles que elabora la marca, como La paloma o Moscow Mule, de los que Manuel da buena cuenta “Por los que me he perdido en la feria de abril trabajando en el proyecto”
Un artista muy cercano, sin esa aurea de inaccesible que acompaña a muchos de sus colegas, reconocido por su capacidad de convertir lo cotidiano en símbolos transcendentes. Nos explica que ha encontrado en la naranja todo un lenguaje completo. En su universo creativo donde conviven lo barroco, lo popular y lo mitológico, en esta ocasión se inspira en el imaginario del Jardín de Hespérides y en la iconografía del sur peninsular. La naranja, ese fruto aparentemente simple, aparece como un elemento cargado de historia, de luz y de significado.
Esta colección cápsula de joyería de autor, compuesta por unos pendientes y un collar corbata articulados, funciona como una narración visual. Los pendientes, en forma de hoja de naranjo, esconden un juego de dualidades: la fruta cerrada y la fruta abierta, lo visible y lo oculto.
El collar, por su parte, se despliega como una reinterpretación contemporánea del árbol mítico de las Hespérides. Hojas, flores de azahar y formas orgánicas se entrelazan en una pieza que no solo remite a la naturaleza, sino también a lo fantástico.
Pero más allá de la forma, hay un concepto que articula todo el proyecto: el origen. Porque si algo conecta a León con Schweppes es esa fidelidad a lo auténtico, lo que nace de lo local, de la identidad, del paisaje para proyectarse al mundo.
Naranja Sol de Patio responde a ese impulso del artista de salir de su zona de confort, de la pintura y el lienzo para hacer el arte más cercano y habitable. Un ejercicio artesanal y de búsqueda de materiales y producción que acerca su arte a la piel. Algo que como nos explica el mismo Manuel surgió de algo tan cotidiano como la petición de su mujer, la fotógrafa sevillana Celia Macías, de hacerle unos pendientes para un vestido. Un gesto que, como el atardecer en un patio andaluz, deja huella.