Hay lugares a los que se llega con mapa y otros a los que se regresa con el corazón. Para quienes han sentido el salitre en la cara mientras Leiva o Iván Ferreiro tocaban a escasos dos metros, El Náutico de San Vicente no es un bar de playa; es una casa. Ahora, el templo gallego de la música en directo da otro giro a su historia: este verano, el mítico escenario de Miguel de la Cierva se alimentará del sol frente al Atlántico. El refugio de la Barrosa se vuelve sostenible de la mano de Repsol y Warner Music, logrando que los atardeceres musicales se graben en la memoria sin dejar huella de carbono.