Visitar la bodega de Barón de Ley, que recién acaba de abrir sus puertas al público, es sin duda una experiencia de cuento. Podría empezar así. A orillas del Ebro, justo donde Navarra se besa con La Rioja, emerge la Finca de Imas, en el municipio de Mendavia. Un lienzo de 600 hectáreas de viñedo presidido por un monasterio benedictino del siglo XVI que parece querer custodiar la tierra y el cielo para obrar el milagro del vino.