Hace tiempo que la cerámica dejó de ocupar un lugar secundario dentro del arte contemporáneo. Talleres, ferias especializadas, galerías y nuevos coleccionistas han impulsado el renacimiento de una disciplina que vive uno de sus momentos más fértiles. Madrid también participa de ese fenómeno y tiene una dirección imprescindible para comprobarlo: La Mínima Gallery.