Hay artistas que caben en un museo. Y luego está Dalí.
Dalí Infinito, la exposición que acaba de abrir en el Palacio de Gaviria, no intenta ordenar su obra ni resumir su legado —algo que, a estas alturas, sería casi ingenuo—. Una ocasión perfecta para acercarse a un Dalí menos transitado, el que decidió llevar sus obsesiones fuera del lienzo y convertirlas en volumen.