Zaragoza se está consolidando como uno de los epicentros culturales más dinámicos y sorprendentes del país. Con la resaca aún de las Fiestas del Pilar, la capital aragonesa invita a recorrer un mapa artístico en constante transformación. Nuevos espacios independientes y proyectos comunitarios agitan la escena nacional cogiendo el testigo del impulso vanguardista que en su día caracterizó a ciudades como Málaga o Bilbao.