Hay direcciones que los madrileños relacionan de inmediato con un producto concreto. San Ginés con los churros, Mallorca con las tartas y Madreamiga con la bollería y el pan artesano. Pero, este verano, las tres comparten una novedad: el helado.
La incorporación de la categoría amplía la propuesta de estos locales tan arraigados al imaginario dulce de la ciudad. Se trata de una apuesta que habla, tanto de la capacidad de adaptación de la gastronomía madrileña como de la voluntad de seguir acompañando a sus clientes más allá de los hábitos de siempre.
De los ingredientes premium al verano en tarrina
La fiebre del pistacho también llegó a las nuevas colecciones de San Ginés y Madreamiga donde figura entre los sabores destacados. Aunque más allá de la popularidad del ingrediente, resulta especialmente atractivo para el formato helado gracias a su intensidad aromática y a la cremosidad natural que aporta el fruto seco.
Frente al auge de sabores más virales, Madreamiga y Mallorca incluyen en su catálogo grandes clásicos, reinterpretados desde un enfoque más gourmet. Es el caso de la vainilla de Madagascar o los chocolates de origen. La primera recurre al chocolate Valrhona y la segunda apuesta por el Chocolate de Sao Tomé.

En cuanto a las alternativas más frescas a tono con los días de calor. Madreamiga apuesta por el mango, mientras Mallorca encuentra ese contrapunto en el yogur con frutos rojos y San Ginés con las fresas con nata.
Para los más golosos
Quienes busquen sabores más intensos, también hallarán helados que funcionan casi como un postre de pastelería. Son los casos del dulce de leche de Madreamiga o el turrón de Jijona de Mallorca o el chocolate bombón de San Ginés y galleta de caramelo.

Se trata de sabores que conectan de forma natural con sus identidades alrededor del universo de la bollería y la pastelería.
La otra gran novedad es que las propuestas estarán disponibles tanto en los locales físicos como a domicilio, permitiendo llevar los sabores a cualquier punto de Madrid.