Fotos © Esther Ordax
Desde El Duende hemos hecho la ruta y, como no podía ser de otra manera, hemos ido tomando nota. De algunas de las historias que cuenta Eugenia Bugallal y de otras que merece la pena seguir después por nuestra cuenta. Libros, personajes, lugares y algún que otro secreto.
La experiencia es para grupos de diez personas, dura una hora y media y además los participantes forman parte de ella, tomando el papel de algunos de los grandes protagonistas de la Gran Vía. El recorrido comienza en el primer tramo, junto a la Iglesia de San José, cerca del lugar donde Alfonso XIII dio el simbólico golpe de piqueta que inauguró las obras de la Gran Vía el 4 de abril de 1910.
Construir la Gran Vía no fue precisamente algo sencillo. La operación afectó a 327 edificios y 30 manzanas, hizo desaparecer calles enteras y transformó más de 140.000 metros cuadrados del centro de Madrid. La avenida se construyó además en tres tramos, desde Alcalá hasta la Red de San Luis, de ahí hasta Callao y de Callao a Plaza de España.
Un punto de partida que enseguida se va llenando de historias. Desde el Edificio Metrópolis, la antigua sede de la Gran Peña —hoy The Principal—, el Palacio de la Prensa, los Grandes Almacenes Madrid-París —hoy Primark—, el Edificio Telefónica o el lugar donde estuvo el desaparecido Hotel Florida, hasta terminar en el Edificio Carrión. Arquitectura, comercio, periodismo, cine, moda y vida nocturna aparecen mezclados porque así fue, en realidad, como se construyó la identidad de la avenida.
El edificio Metrópolis

El edificio fue construido entre 1907 y 1910 para La Unión y el Fénix Español y estuvo coronado originalmente por el grupo escultórico de un Ave Fénix con Ganímedes. Cuando la compañía Metrópolis se hizo con el inmueble, en 1975, sustituyó el conjunto por la Victoria Alada, obra del escultor Federico Coullaut-Valera, que es la que vemos hoy. El edificio está en Alcalá 39, en la esquina con Gran Vía, y su cúpula es uno de los grandes iconos arquitectónicos de Madrid.
La historia del edificio tiene incluso su pequeño capítulo en el mundo del cómic. En 2017, Frank Miller utilizó Metrópolis como escenario para el cartel de la Heroes Comic Con Madrid, con Superman, Batman y Wonder Woman escalando su fachada. El propio Miller explicó que cuando le propusieron situar a los tres personajes en un lugar de Madrid y le hablaron del edificio Metrópolis, le pareció perfecto por la coincidencia con el nombre de la ciudad de Superman.
No es que Metrópolis inspirase sus cómics, como se ha contado alguna vez. Lo que hizo Miller fue convertir uno de los edificios más reconocibles de Madrid en escenario de sus personajes.
El gran escaparate

En el número 32 aparece otra de las historias curiosas de la avenida: los Grandes Almacenes Madrid-París, inaugurados en 1924. Fueron los primeros grandes almacenes de la capital organizados según el modelo de departamentos francés y tenían una dimensión poco habitual para el Madrid de entonces. El edificio contaba incluso con escaleras mecánicas, toda una novedad comercial. Mucha gente iba solo a subir y bajar las escaleras, como si fueran una atracción.
Después llegó SEPU, que ocupó el edificio desde 1934, y hoy lo ocupa Primark. La avenida no solo estaba pensada para albergar edificios monumentales, sino también para cambiar la manera de comprar y de mirar los escaparates. Y aquí tuvo mucho que decir la firma Loewe, que cambió la forma de conceptualizar aquellos grandes ventanales.
La firma abrió su tienda insignia de Gran Vía en 1939, convirtiendo también sus escaparates en una parte esencial de su identidad. A partir de 1945, su director artístico José Pérez de Rozas creó durante más de treinta años unos escaparates teatrales, con escenas y montajes que se esperaban temporada tras temporada. Los propios escaparates semicirculares de la tienda fueron una innovación de la época y contribuyeron a convertir el exterior de la tienda en un auténtico reclamo urbano.
Y si hablamos de Loewe, hay que hablar de Ava Gardner, enamorada de Madrid y clienta habitual de la tienda de Loewe de Gran Vía. En 1958 compró allí su famoso bolso de piel de cocodrilo marrón chocolate, que después luciría en Hollywood.
Maruja Mallo en la Gran Vía
La Gran Vía también fue escenario de la vanguardia artística. En el edificio donde hoy está la Casa del Libro estuvo durante aquellos años la sede de Revista de Occidente, fundada por José Ortega y Gasset. Allí, el 26 de mayo de 1928, Maruja Mallo presentó su primera exposición individual en Madrid: diez óleos y treinta estampas, entre ellas cuatro de sus famosas Verbenas. Fue una exposición excepcional para la época y convirtió aquella dirección de Gran Vía en uno de los lugares de encuentro de la nueva cultura madrileña.
Mallo tenía entonces 26 años. Entre quienes celebraron aquellas pinturas estuvieron Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna. La artista formaba parte de ese Madrid de los años veinte en el que las mujeres empezaban a ocupar espacios que hasta entonces les habían estado vedados y que después reconoceríamos como el de Las Sinsombrero.
Si tras esta ruta y este texto te pica el gusanillo, hay un libro que merece mucho la pena: Las extravagantes, de Victoria Combalía, publicado por Circe. Entre sus nueve protagonistas está precisamente Maruja Mallo, junto a Marina Abramović, Vivian Maier, Leonor Fini, la Marquesa Casati, Séraphine de Senlis, Tracey Emin, Yayoi Kusama y la Baronesa Dadá. No es una historia de “mujeres excepcionales” al uso, sino una galería de creadoras que hicieron de su libertad su bandera.
El Hotel Florida y los periodistas de la Guerra Civil
El Hotel Florida abrió en 1924 en la plaza de Callao, diseñado por Antonio Palacios. Tenía 200 habitaciones, todas con baño, una fachada completa de mármol y, para la época, una concepción especialmente moderna. Durante la Guerra Civil se convirtió en uno de los principales puntos de encuentro de los corresponsales extranjeros destinados en Madrid.
Por allí pasaron Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, Robert Capa y Gerda Taro, entre muchos otros periodistas, escritores y fotógrafos. El propio edificio Telefónica, unas manzanas más arriba, era entonces otro de los lugares fundamentales para los corresponsales: desde allí se transmitían las crónicas al extranjero.
Hemingway hizo del Florida incluso uno de los escenarios de La quinta columna, la única obra teatral que escribió, durante la Guerra Civil. John Dos Passos también convirtió su estancia en el hotel en un artículo para Esquire, “Habitación con baño en el Hotel Florida”, publicado en 1938.
El hotel desapareció en 1964 y en su lugar se levantó el edificio de Galerías Preciados, hoy El Corte Inglés.
Y aquí tengo una recomendación para quien quiera seguir tirando de esta historia: Hotel Florida. Verdad, amor y muerte en la Guerra Civil, de Amanda Vaill, publicado por Turner. Vaill reconstruye aquel Madrid a través de Hemingway y Gellhorn, Capa y Taro, Arturo Barea e Ilsa Kulcsar, mezclando correspondencia, diarios, memorias y documentación de la época.
Un toro en plena Gran Vía
Ocurrió en 1928. El animal había escapado mientras era conducido al matadero y terminó entrando en la avenida, provocando el pánico entre los transeúntes y dejando varios heridos. Allí apareció Diego Mazquiarán, “El Fortuna”, que pasaba por la Gran Vía y consiguió contener al toro utilizando su propio gabán como capote mientras mandaban traer un estoque desde su domicilio, en la calle Valverde.
Cuando llegó el estoque, el torero acabó con el animal. La escena quedó fotografiada y publicada en Nuevo Mundo.
El neón de Schweppes
El Edificio Carrión forma parte del paisaje de Callao desde los años treinta. Desde 1972, su silueta está coronada por el luminoso de Schweppes, instalado a unos 37 metros de altura y formado por más de un centenar de tubos de neón.
Con el tiempo ha dejado de ser simplemente publicidad para convertirse en uno de los signos visuales más reconocibles de Madrid. En 2010 fue declarado rótulo histórico por el Ayuntamiento.
Desde ahí arriba ha visto pasar más de medio siglo de ciudad: el final del franquismo, la Transición, la Movida, el cierre de cines históricos, el crecimiento del turismo y las nuevas formas de ocio.
Y también ha pasado al cine. En El día de la bestia, de Álex de la Iglesia, el neón tiene uno de esos momentos que ya forman parte de la memoria visual de Madrid: Santiago Segura y Álex Angulo colgados literalmente del cartel.
Y después, una copa en Cock

La Gran Vía también se entiende a través de sus bares. Hoteles, cines, teatros, comercios y barras fueron durante décadas lugares de encuentro para escritores, actores, cineastas, periodistas y artistas.
El recorrido termina en Bar Cock, uno de los locales históricos de la noche madrileña.
El Cock abrió en 1921, creado por Emilio Saracho con una decoración inspirada en los clubes ingleses. Saracho y Perico Chicote viajaron a Londres para estudiar ese tipo de locales y adquirir parte del mobiliario; otros elementos, como la chimenea, las vigas y el entarimado, fueron realizados por artesanos madrileños. El resultado es el interior que todavía reconocemos: madera, boiseries, vidrieras, chimenea y ese aire de club inglés que ha sobrevivido prácticamente intacto.
Chicote, que había trabajado como camarero en el Ritz, acabó convirtiéndose en una de las grandes figuras de la coctelería madrileña. En 1945 se hizo con la propiedad del Cock. Su Museo Chicote estaba en Gran Vía 12 y ambos locales quedaron conectados por un pasadizo subterráneo.
El pasadizo sigue ahí. Está detrás de uno de los percheros del Cock. En El Duende lo sabemos bien: hace unos años organizamos allí una fiesta y tuvimos ocasión de atravesarlo.
Así fue la fiesta de El Duende en Bar Cock https://lamaschula.es/project/cocktail-party-barcelo-signio-el-duende
Y con esto termina la ruta. Aunque, después de conocer todas estas historias, seguro que te cuesta volver a pasar por la Gran Vía y verla exactamente igual.
Neón Colosal de Schweppes: las historias por iluminar
Tour cultural e interactivo por la Gran Vía.
Creado y guiado por Eugenia Bugallal (Spanish Balcony).
Gratuito · 1 h 30 min · grupos de 10 personas
Miércoles, 18:30 h
Reserva previa en Eventbrite