A medida que el calor empieza a dominar las zonas vitivinícolas, el viñedo abraza más la altitud como una tendencia para obtener una maduración óptima. Así lo está haciendo el Grupo Barón de Ley para sus fermentados de DO Rioja y Ribera del Duero.
La novedad la han presentado recientemente expertos de El Coto de Rioja y Coto de Caleruega tras analizar el impacto del cambio climático en el comportamiento de la vid que obliga a replantear muchas decisiones en el campo.

¿Por qué la altitud ayuda a los viñedos?
Ante el aumento de las temperaturas y de los episodios de calor extremo, ganan terreno los viñedos situados en altura. La explicación es sencilla. Cuando las temperaturas superan determinados umbrales, la vid entra en una situación de estrés que puede afectar su desarrollo y maduración.
De ahí que encuentren refugio en zonas elevadas, donde el clima suele ser más fresco y las diferencias térmicas entre el día y la noche ayudan a que la planta conserve el equilibrio.
Lo curioso es que el actual fenómeno es justo lo opuesto a la tendencia que había marcado la Ribera del Duero, donde determinadas parcelas se consideraban demasiado frías para obtener una maduración óptima. Ahora son esas mismas zonas las que ofrecen las mejores condiciones para obtener uvas con mayor equilibrio.
Con esa misma filosofía se desarrolla uno de los proyectos más singulares de Rioja: Finca Carbonera. Situada entre los 737 y los 997 metros sobre el nivel del mar, esta parcela de El Coto de Rioja alberga el viñedo más alto de toda la denominación.

Influyen no solo las temperaturas sino también los suelos pedregosos que en conjunto favorecen una maduración más lenta, especialmente importante para los vinos blancos. Y es que, en términos de vinos, la geografía es un factor determinante para la calidad.
Enoturismo en los nuevos viñedos
El resultado ha sido positivo, además, en la recuperación de zonas antes poco explotadas y sobre todo de cara al enoturismo.
En este sentido, ofrece una oportunidad para descubrir rutas en parajes espectaculares, y donde cada metro de altitud puede influir en el carácter de una copa.