Imagen superior: Fotograma de La Odisea (2026)
Más allá de una trama de dioses, La Odisea plantea un concepto que siempre ha rondado el universo narrativo de Nolan: el regreso. Pero la historia de Homero, leída a tiempo presente, en medio de desplazamientos constantes, crisis geopolíticas e incertidumbres, lo invita a explorar una dimensión especialmente contemporánea.
Haya sido o no la intención de Nolan, su vuelta a Ítaca reactiva una pregunta universal y refuerza por qué un clásico como este sigue siendo una apuesta segura para Hollywood: un lugar imaginado, construido entre la memoria y la nostalgia.
A fin de cuentas ¿qué queda de nosotros después de pasar años lejos de casa?
La película que Nolan llevaba veinte años buscando
Hay quienes la ponen entre las favoritas a los Oscar. Hablamos de una megaproducción que ha contado con un presupuesto de alrededor de 250 millones de dólares, para rodar en locaciones repartidas entre Grecia, Marruecos, Italia, Islandia y Escocia.
Por si no bastara, cuenta con un elenco donde conviven estrellas como Matt Damon, Anne Hathaway y Tom Holland. Mientras a nivel tecnológico estrena las nuevas cámaras IMAX de gran formato, desarrolladas específicamente para Nolan y el director de fotografía Hoyte van Hoytema.
No obstante, La Odisea de Nolan no puede mirarse como una obra aislada, sino más bien como el culmen de una obsesión creativa que lleva explorando hace más de dos décadas. De hecho, el propio cineasta lo ha reconocido: “Tanto la línea narrativa de Odiseo como los episodios que conforman la epopeya están presentes en casi todo mi cine. Sin darme cuenta, también estaban presentes en todas mis películas”.

Todo ello apunta a una película concebida como experiencia cinematográfica total, que trasciende la mera adaptación literaria o el espectáculo visual. Responde, a la vez, a la tendencia cada vez más visible de Hollywood por reconectar emocionalmente con el público a través del cine de autor.
De hecho, no es la primera vez que la industria revisita clásicos. En los años cincuenta, cuando el cine experimentó una sensación similar a la que hoy supone el streaming y el consumo acelerado, Hollywood respondió con grandes epopeyas históricas y relatos mitológicos. Pero a Nolan se le ocurrió una idea aún más fuerte y universal, que da igual cuántas generaciones pasen, sigue funcionando: la de un hombre que intenta volver a casa.
La Ítaca imaginada de Odiseo
La historia sigue a Odiseo, rey de Ítaca, quien tarda diez años en regresar a Ítaca tras la guerra de Troya. Durante el trayecto se enfrenta a toda clase de monstruos y peripecias. No obstante, la mayor no radica en la aventura, ni la lucha física o siquiera el viaje geográfico, sino a nivel interior.
Se abre la disyuntiva en torno a lo que persigue Odiseo: ¿Existe realmente la Ítaca a la que intenta volver? El exilio acaba por redefinir el concepto de hogar tradicional, que ya no se entiende únicamente como un espacio concreto o destino. La Odisea habla entonces también de la identidad y la idea de viaje emocional cuando el hogar ha cambiado.
Sin embargo, tampoco busca La Odisea de Nolan, limitarse a la idea de la diáspora porque justamente la fuerza del poema de Homero reside en su capacidad para dialogar con vivencias humanas muy distintas.
Ítaca es también ese vínculo afectivo roto y que seguimos reconstruyendo en el recuerdo; la ciudad de la infancia a la que volvemos años después o incluso aquella versión de nosotros mismos que creemos haber dejado atrás. Quizá por eso la historia sigue interpelándonos casi tres mil años después.
Información práctica:
Estreno en España: 17 de julio de 2026.
Duración: 172 minutos (2 horas y 52 minutos)