La colombiana ha conseguido algo de lo que pocas artistas internacionales pueden presumir —Taylor Swift, como mucho—: ha convertido un desengaño amoroso en una canción con millones de escuchas, un fenómeno cultural y una gira mundial que acaba de llegar a Madrid y que se extenderá durante doce noches. Mientras el común de las mortales gestionanamos las infidelidades de forma más terrenal, Shakira está facturando todo lo que puede, y más.
En un macroevento —otro más— por el que se prevé que pasen 55.000 personas al día, con el llamado Estadio Shakira en pie hasta mediados de octubre, se celebrarán cada fin de semana (viernes, sábado y domingo) tres conciertos con los temas que marcaron la infancia de algunas y la adolescencia de otras. Todo ocurre en el Iberdrola Music, conocido por albergar cada año Mad Cool y donde empiezan a programarse cada vez más conciertos internacionales, como el de My Chemical Romance que tuvo lugar este verano. Justamente en este último, tanto el sonido como la distribución del público y la visibilidad fueron bastante pobres. Afortunadamente, y teniendo en cuenta los precios (la entrada más barata es de 73,50€, añadiendo transporte si eres de fuera y lo que consumas en el recinto), este show ha sido mucho mejor a nivel técnico.
Lo que ha hecho Shakira en Madrid es mucho más que un concierto, es algo más parecido a un festival. Se ha traído un trozo de su tierra y del imaginario de Gabriel García Márquez a la capital española: Macondo Park es un pueblo de 220.000 m² con todo lo que un fan podría desear. Desde el Club Loba, con merchandising y algunos de los escenarios de sus videoclips más icónicos; El Taller, pensado para diseñadores de moda emergentes y coronado con una estatua de la loba cuyo objetivo no es otro que el de dejar claro en Instagram que has estado en uno de los eventos del año —cada rincón es más instagrameable que el anterior—; hasta El Mercado, una zona gastro para comer y beber; stands de las marcas con un sinfín de actividades; y una zona para niños (Macondito). Avisamos de que la cola para hacerse fotos con la loba cierra una hora antes del comienzo del concierto.
Ahora bien, si no eres de multitudes, debes saber que esto es peor que cualquier otro festi de música al que puedas estar acostumbrado. Damos gracias a Shakira por no haberse plantado en pleno verano, aunque, aun así, recomendamos mantenerse hidratado, beber agua y ponerse crema —de eso no hay que preocuparse demasiado porque hay chicas repartiéndola durante la jornada—, especialmente si llegas a primera hora. El recinto abre a las 16 h y las colas que se forman no son ninguna tontería ¡Hay que esperar para absolutamente todo! Algunas, como la de La Biblioteca, van rápidas; otras, como la del Museo, requieren armarse de paciencia.
Eso sí, la música es el centro. Además de un escenario alternativo llamado “La Sala” con artistas de la talla de Guitarrica, Nathy Peluso, Amaia o Lia Kali, las canciones de la de Barranquilla están en bucle a lo largo del recinto. También se puede disfrutar de espectáculos de la orquesta Santos Bravos en el centro del recinto, sobre una plataforma, en la llamada Plaza Macondo.
Shakira en Madrid: dos horas y media de hits
Estando en la Grada Superior A1, la visibilidad es bastante buena. A las 20:30 h empieza la magia. Como ya todo el mundo sabe gracias a los spoilers de RRSS, —qué aburrido es ir hoy en día a un concierto—, Shakira entra rodeada de celebrities. La tercera noche del tour de Shakira en Madrid contó en pantalla con las influencers Mar Lucas, La Jedet o Marta Díaz, que reconocía más tarde en sus canales haber llorado sin parar. Una que no se ha enterado de que el tour se llama “Las Mujeres Ya No Lloran”. La colombiana también estuvo acompañada por la ex-triunfita y ganadora de la edición de 2020, Nía Correia.
Pero este ‘paseo de la fama’ no es solo para famosos. Aunque en cámara no se aprecia, detrás había otras tantas personas siguiendo a la colombiana. Para acceder a esta experiencia es indispensable contar con una entrada para el show y haber completado los formularios de inscripción o las dinámicas oficiales lanzadas por promotoras o cadenas colaboradoras en redes sociales y webs.
El primer y segundo bloque del show incluyeron muchos de sus hits: Las de la intuición, Inevitable, Te Felicito, TQG (con Karol G, la otra reina del despecho), o Copa Vacía. Durante la primera hora, la barranquillera también homenajeó a sus hijos con Acróstico y una simbólica loba en pantalla con sus cachorros. Y es que las visuales hechas con IA estuvieron presentes durante toda la noche. Esta tecnología ya está en todas partes, y ha llegado a los conciertos ¿para quedarse?
Sus movimientos de cadera y su icónico arqueo de vientre brillaron aún más entre sus más de diez outfits (casi a uno por canción). Y es que está claro que, tantos años después y con 49 años, la colombiana no ha perdido ni un ápice de ritmo ni de ese saber hacer latino. En el ecuador de la noche, La Bicicleta, La Tortura, Hips Don’t Lie, Chantaje, Loca o Soltera pusieron a bailar a todo el público, iluminado por el juego de luces de las pulseras. Canciones que, como ella misma explicaba, le han servido para muchas cosas: “Algunas han venido a sanarme, otras a enseñarme, otras a cambiar estigmas”.
Entre tema y tema, Shakira dedicó unos minutos a hablar sobre cómo está viviendo la soltería: “Cuando una mujer está soltera siempre tiene una pequeña ansiedad por encontrar pareja y luego cuando la encontramos y formamos una familia y de repente se disuelve de la noche a la mañana como me pasó a mí, te quedas sin brújula, perdida (…) Pero se puede. La soltería es una oportunidad para aprender de uno mismo y para darse cuenta de que todo lo que uno necesita para ser feliz, está dentro”.
@revistaelduende Shakira ha hablado durante su concierto sobre cómo se ha sentido al convertirse en madre soltera. ¿Quién ha estado en la tercera noche de Shakira en Madrid? @Live Nation España @Espacio Iberdrola Music ♬ sonido original – Revista El Duende
Si bien es cierto que, da igual el día que vayas, los speechs no cambian —y no la culpamos, teniendo en cuenta que tiene otras nueve fechas por delante—. Pero sí hubo una sorpresa: el momentazo de la noche llegó cuando apareció Laura Pausini, con quien la colombiana ha compartido momentos vitales, desde la maternidad hasta su carrera profesional, aunque, entre risas, la italiana reconocía “ser más vieja”. Visiblemente emocionadas y después de hablar de sus inicios en la música, ambas nos deleitaron con Antología, uno de los temas de los inicios de Shakira, publicado en 1995.
Este y otros temas en acústico formaron parte del cuarto bloque, dedicado a los clásicos de cuando era “la chica de pelo negro y pantalones de cuero”: Ojos así, Pies descalzos, sueños blancos y Te dejo Madrid. Después llegó la traca final con las canciones de los mundiales: Dai dai, donde la artista aprovechó para felicitarnos como campeones del mundo, y el tan icónico Waka Waka.
Mientras el público del Estadio Shakira de Madrid pedía un bis, un lobo gigante con luces en los ojos terminaba de inflarse. En una noche bíblica para algunos, una Moisés colombiana se erigía sobre la tierra para proclamar los diez mandamientos de las lobas. Entre ellos: “Una loba no codiciará los bienes ajenos” ¡Claramente!” Los demás los mantenemos en secreto. No más spoilers. Loba y la sesión con BZRP sonaron a todo volumen -o a 102 decibelios (dB), el máximo permitido, pero ese es otro tema-. Seamos sinceros, “Las Mujeres Ya no lloran World Tour” no podía haber acabado con otra canción.