¿En qué momento te empiezas a interesar en el tiro con arco?
Los comienzos fueron un poco curiosos en el sentido de que yo no empecé en el tiro con arco porque fuera algo que me apasionara desde el principio. En el barrio en el que viven actualmente mis padres se hizo un curso de iniciación un verano y mi padre me apuntó sin decirme nada. Al final como había amigos del barrio me lo pasé bien. Yo hice este curso en agosto del 99 y un año después, fui al campeonato de España y quedé cuarto o quinto. Entonces me llamaron los del Grupo de Detección de Talento para Arqueros. Cuando entré en la Blume y vi sus instalaciones y los deportistas que entrenaban aquí, fue el momento en el que supe que quería seguir con el tiro con arco.
¿Cuál ha sido el mejor o los mejores momentos de tu carrera, como deportista y como entrenador?
Como deportista uno de mis mejores momentos evidentemente fue cuando entré al estadio olímpico el día de la inauguración. Pero casi te diría que la clasificación, esa última flecha que tiré, fue más gratificante que los propios juegos olímpicos. También están los momentos que he compartido con otros compañeros, tanto buenos como malos dentro de la residencia. Cuando Pablo Hacha cogió la plaza para los juegos olímpicos, fue también muy emocionante, porque son muchas horas de trabajo y dedicación, por parte de ambos. Como entrenador es muy gratificante ver a tus deportistas obteniendo resultados. Sabes lo que sacrifican, el empeño que ponen en conseguir lo que quieren.
¿Un tirador sabe si ha hecho un buen tiro antes de que llegue la flecha a la diana?
Si. En el transcurso de una flecha hasta que llega a los 70 metros, sabes si la has tirado bien o mal. Otra cosa es que sepas si se va a clavar perfectamente en el centro o se va a ir un poco arriba o abajo, pero si va a entrar o no en el amarillo lo sabes perfectamente. De hecho, hay imágenes muy típicas en competiciones en las que se ve al deportista como tira la flecha y antes de que llegue la la diana ya está celebrando que ha ganado. Al final, es una intuición. Cualquier arquero de nivel lo sabe perfectamente.
¿A qué velocidad va una flecha?
Depende de la potencia con la que tire el arquero y depende del material, pero más de 200 km/h en los chicos seguro y rondando los 190 km/h en chicas.
¿Cuáles son los sentidos que más se activan al practicar este deporte?
Se activan absolutamente todos los sentidos. Tanto el tacto como el oído están muy presentes. Con una mano coges el arco y con la otra la cuerda. Hay muchos ruidos alrededor, del público, del arquero que está tirando delante de ti, de los semáforos o los entrenadores hablando. El olfato quizás influye menos. Trabajamos la parte mental con la misma intensidad e importancia que tiene la parte técnica. Un deportista puede técnicamente tirar muy bien y físicamente ser muy bueno, pero si mentalmente no tiene puesta la atención donde tiene que ponerla, puede no tirar bien. Podemos ver campeones olímpicos que técnicamente no son el mejor patrón para tirar o que tienen errores llamativos en su técnica, pero luego son capaces de concentrarse y hacer que la flecha vaya donde ellos quieren. La parte mental es lo más determinante a la hora de competir.
¿Existe algún tipo de entrenamiento dedicado a esto?
Por ejemplo, cuando los chicos están tirando, hago que el resto de los compañeros les molesten. Crear una situación igual a la competición es muy difícil, no puedes simular unos JJOO, porque la percepción es diferente. Pero lo que sí puedo hacer es generar una situación de estrés en la mente. Hace poco hemos estado de concentración en Turquía y hemos hecho que los chicos salten de un trampolín de 10 metros. No tiene nada que ver con el tiro con arco, pero tienen que ser capaces de hacerlo sin asustarse. Otras veces vamos al rocódromo y les pongo a tirar flechas en el filo con una caída de 15 metros. Su mente trata de poner la atención en no caerse en vez de en tirar con arco. Si son capaces de superar esos retos, cuando llegue una competición lo sabrán solventar mejor.
¿Qué piensas antes de tirar?
La mente no se queda en blanco, tu atención tiene que estar puesta en algo. Que tengas la mente enfocada es la mejor manera para que todo te salga automático y tu atención no esté puesta en el ruido. Por ejemplo, puedes poner tu atención en algo de tu propia técnica que te haga hacer un buen tiro y que no interfiera en todas esas cosas externas que te pueden afectar. La atención no puede desaparecer.
Te llevabas la PlayStation a las competiciones para distraerte en los descansos. Los últimos años de competición nos llevábamos la PlayStation. Recuerdo que en el último campeonato del mundo en el que participé nos levantábamos todas las mañanas, desayunábamos y nos poníamos a jugar. Después íbamos al campo de tiro, comíamos, volvíamos a jugar otro rato. Es verdad que fueron unos años en los que fundimos la Play y jugamos bastante. Mi último año en la residencia como interno, jugamos mucho al Call of Duty, especialmente en las operaciones por parejas. Al final estás mucho tiempo en el campo de tiro y luego al volver a la residencia si sigues hablando de lo mismo, te cansas. Entonces te pones a jugar y al final te diviertes y te evades.
¿Como seleccionador qué dirías que debe tener un buen arquero?
Más bien te diría qué es lo que un arquero está dispuesto a pagar por conseguir algo. Al final la técnica cualquiera es capaz de aprenderla, pero debes tener mucha paciencia y capacidad de esfuerzo y sacrificio, como cualquier otro deportista. Los deportistas que entreno tienen
entre 16 a 25 años, y durante toda la semana no salen casi nada de la residencia. Los que no están en el instituto están en la universidad. Tienen que sacrificar mucho. En mi etapa como deportista me perdí bodas, entierros, nacimientos. Al final debes tener claras las cosas y te tiene que gustar mucho esto.