Foto cedida
A la manera de manifiesto, el creador valenciano presenta este verano una propuesta, heredera de un concepto rompedor de cánones como Villanos, pero con ADN propio. El resultado es un ciclo que no se presenta como programación, sino como un gesto que fusiona músicas y lenguajes para expandir el flamenco.
Villanos del flamenco toma como sede el Teatro Albéniz de Madrid, convertido ahora en laboratorio emocional que busca la experimentación. Es, al decir de Martí, una necesidad hecha espacio real para entender al flamenco como memoria, movimiento, futuro y comunidad, una fuerza viva capaz de dialogar con el presente sin renunciar a la profundidad de sus raíces.
El sueño flamenco de Julio Martí
A sus 69 años, el nuevo capítulo de Villanos es para Martí su primera gran incursión en el flamenco y no como invitado, sino como constructor de un territorio propio.
Villanos del Flamenco nace en Madrid y tampoco es una decisión casual o a la ligera. Y es que sin ser cuna del género, tiene la magia de habitar la sensación de tránsito como pocas ciudades españolas. En su cruce de acentos, generaciones y fricciones, es donde la redefinición se vuelve fértil.
En su edición fundacional, aspira a sentar las bases de un espacio donde confluyan nuevas sensibilidades, nuevos públicos y formas distintas de acercarse al arte jondo sin olvidar la contemporaneidad o el mestizaje.
Villanos del Flamenco 2026: Bienvenidos al ciclo
La programación, hasta el 12 de julio, invita a sumergirse en una experiencia a base de cante, baile y guitarra, y a medio camino entre la pureza y el atrevimiento creativo. El punto de partida lo puso “Alter Ego”, de Alfonso Losa y Paula Comitre, como forma de plantar la bandera de tradición y vanguardia avanzando juntas.
No obstante, julio comienza a lo grande con el baile del Premio Nacional de Danza Jesús Carmona, acompañado por el muntiinstrumentista Manu Masaedo. Su espectáculo “Baile de Bestias” es una invitación a sentir los impulsos más primarios del movimiento. Flamenco, danza española y lenguaje contemporáneo se funden en una obra que derrocha poderío.

Los homenajes del ciclo
Por otro lado, el centenario de Miles Davis sirve de excusa para volver a la fusión jazz y flamenco, al revisitar “Sketches of Spain”, aquel álbum legendario que acercó al trompetista estadounidense a las melodías españolas. La pieza cuenta con la dirección de Chano Domínguez y junto a Antonio Serrano y El Negrón Trío.
Y cómo hablar de flamenco sin Paco de Lucía. Una vez más el maestro de la guitarra flamenca vuelve a dominar el tablao. Pero, esta vez lo hace con una ambiciosa reinterpretación orquestal del repertorio del pianista Álex Conde. Bajo el nombre de “Paco de Lucía: Music for Big Band”, la propuesta versiona clásicos como «Entre dos aguas”, “La Barrosa” o “Río Ancho” con nuevas dimensiones sonoras. Cuenta con la participación de artistas como Israel Suárez “Piraña”, Antonio Sánchez, Joni Jiménez, Alejandro Escalera y Rafita de Madrid.
Un punto de giro al universo estrictamente jondo lo marca la intérprete de copla Laura Gallego con el espectáculo “La última folclórica». Se trata de un tributo a la canción española, desde la reinterpretación de grandes clásicos del repertorio popular y de figuras como Rocío Jurado, Concha Piquer o Marifé de Triana.
El cierre llega con una de las mezclas más curiosas y arriesgadas de todo el ciclo: “El mundo flamenco saluda a Bob Marley”. Se trata de un homenaje que tiende puentes entre flamenco y reggae. Los músicos a cargo son Josemi Carmona, “Piraña”, Álex Conde, Alana Sinkey y Payoh Soul Rebel. La idea surge de que, a pesar de la distancia tanto geográfica como sonora de los géneros, ambos son hijos de la resistencia, la identidad y de entender la música como experiencia colectiva.
Ha llegado el momento de redescubrir y escuchar sin prejuicios, ni etiquetas.
Información práctica
Fechas: del 26 de junio al 12 de julio
Lugar: Teatro Albéniz
Entradas y programación: