El espectáculo explora los mecanismos del miedo, la radicalización y el fanatismo a través de un personaje que transita entre la Alemania nazi y la Europa contemporánea. Partiendo de un caso real cuya crudeza parece difícil de imaginar, De Ferrari recurre al lenguaje teatral combinando interpretación y títeres realistas.
En escena, Magda no es solo la mujer que asesinó a sus seis hijos en el búnker de Berlín el 1 de mayo de 1945, cuando la derrota del régimen nazi era inminente. Es también una madre convencida de que está protegiéndolos de un futuro que considera intolerable: un mundo sin el nacionalsocialismo. Desde esa certeza, la obra reconstruye los últimos momentos de una mujer que se aferra a sus convicciones. Una perspectiva que desplaza el foco del crimen hacia una pregunta mucho más incómoda: ¿hasta dónde puede llevar el fanatismo a alguien que cree estar actuando por amor?
Magda Goebbels: una cuenta atrás en el búnker nazi
Sin ánimos de plantear una reconstrucción histórica convencional, Chela De Ferrari sitúa a una Magda a medio camino entre el pasado (su época vital) y la contemporaneidad, usando recursos como la presencia de un repartidor de Glovo. Este cruce temporal permite trasladar el conflicto más allá del episodio histórico y confrontar sus ideas sobre la familia, la identidad y el rechazo al extranjero con las tensiones de la sociedad actual
Magda necesita el teatro para exponer sus razones y defender la lógica que la conduce al desenlace. Pero sus argumentos se ven constantemente interrumpidos por la aparición de otros personajes: su marido, el doctor Kuntz, una joven criada, o sus hijos, -los cuales encarnan los títeres realistas-, que se acercan a ella con las necesidades cotidianas de cualquier niño. La mayor, Helga, ocupa un lugar particular: sus dudas y temores, junto con las primeras señales de su adolescencia, introducen una perspectiva distinta.
«Soy la mujer que mató a sus hijos el 1.º de mayo del 45 y la que volverá a hacerlo dentro de 55 minutos», afirma la protagonista.
La frase condensa el planteamiento temporal de la obra y convierte la historia en una cuenta atrás en la que el pasado amenaza con repetirse.

El miedo como instrumento político
La mirada de Chela De Ferrari establece un paralelismo entre la Europa de 1945, desmoronándose tras la caída del nazismo, y el continente actual, atravesado por profundas crisis económicas, políticas, sociales y culturales.
Su reflexión conecta con la instrumentalización del miedo por parte de movimientos y discursos políticos, especialmente de extrema derecha, que convierten al extranjero y al diferente en amenazas para la comunidad.
La paradoja es que Magda puede expresar hoy sus ideas precisamente gracias al proyecto democrático surgido después de 1945, tras la derrota de la ideología que ella defendía. Una contradicción que permite a la obra mirar al presente sin perder de vista las consecuencias históricas del pensamiento totalitario.
Magda
Fechas: del 13 de noviembre al 27 de diciembre de 2026.
Lugar: Teatro María Guerrero, Madrid.
Encuentro con el equipo artístico: 26 de noviembre.
Función matinal: 1 de diciembre, a las 12:00 h.
Funciones accesibles: 17 y 18 de diciembre.