Foto de cabecera © José Luis Masmano
El poder de las canciones. Ese poder que no todo el mundo domina, ni resuelve con maestría. Conozco a muchísimos artistas que sin estar en la primera línea mediática poseen ese don para fabricar canciones, y álbumes, que nos sorprenden y nos hechizan. Una de ellas es Emma Pollock, cuya voz tiene un registro precioso, uno de sus puntales, pero también su manera de tocar la guitarra y de componer. Dialoga con el pop, lo funde con el folk, demostrando la excelente songwriter que es.
Gracias a la promotora española Born Music!, la escocesa está de gira por nuestro país. Arrancó en Zaragoza el jueves pasado, aterrizó en Madrid el viernes, gracias también al ciclo Mazo Madrid. Ha continuado el sábado por La Selva del Camp, Tarragona; ayer domingo en Valencia; hoy lunes en Castellón; mañana martes en Barcelona, el miércoles en Bilbao, el jueves en León y el viernes cierra la gira española en Valladolid.
En la certera crítica que Ana Dara Peña Giraldo hizo para Rockdelux, desmenuza las virtudes de Pollock y este último álbum. Un disco que también recibió excelentes críticas, como un 9 sobre 10 para la revista Uncut. En Madrid fuimos testigos de lo bien que Pollock defiende sus canciones en directo en un formato trío, íntimo, cercano y disfrutable (o más bien gozoso), acompañada de sus excelentes músicos: Pete Harvey al chelo y Graeme Smillie a los teclados y al bajo (y puntualmente también a la guitarra). En los primeros compases suenan enormes ‘Prize Hunter’ y ‘Future Tree’, o la brumosa ‘Marchtown’, donde parece Chrissie Hynde.
El concierto de Madrid sonó limpio, hermoso y convincente como sus canciones. Emma Pollock consiguió conectarnos con el espíritu de sus muy logradas nuevas canciones. Pudo conducirnos por esas melodías tan vivas que buscan el color de la vida, que exploran en la capacidad de la música para adentrarse en oscuridades y luces. El chelo de Harvey crea un bello colchón, nos recrea una estructura de cámara, de cuerda, que aporta un carácter más confesional a las piezas. Smillie también aporta texturas de base con el bajo o crea melodías con su Nord Electro. Pollock mientras comenta su periplo para aparcar el coche en Madrid y las vicisitudes de ir de gira.
La música emerge como curación en muchos casos. Y lo ha sido para Pollock quien ha tenido que lidiar con los efectos nocivos de la menopausia y con un diagnóstico tardío de autismo. Nos enteramos de más detalles en las entrevistas con The Sunday Post y The Herald. Pero ha podido construir canciones con un poso melancólico pero con tanta esperanza como ‘Black Magnetic’, ‘Fire Inside’ o ‘I Used to be a Silhouette’. Posee un halo muy Bacharach el arranque de ‘Pages of a Magazine’, culpa de Pete.
Pollock se agarra a la música y nos deleita en directo con hitos históricos como en ‘Marchtown’ o con la recuperación de la artista como Jessie M King, la ceramista e ilustradora de siglo XVIII, en esa maravilla de canción que es ‘Jessie My Queen’. También recuperó canciones vibrantes de sus álbumes anteriores como la enérgica ‘Parks and Recreation’, la magnética ‘Paper and Glue’. O joyas como ‘Confessions’. La calma confesional de ‘Dark Skies’. También hizo una versión sentida de John Cale y su ‘Paris 1919’, su ‘Red Orange Green’, −que también interpretó−, bebe mucho de Cale. Un directo que conecta con el preciosismo pop y el afán de lucha y superación humano. ¡Bravo!