Siempre es un placer reencontrarse con los viejos tiempos, los viejos amigos, y todas aquellas canciones que te han acompañado en las últimas tres décadas. Por eso hay citas ineludibles, conciertos que son como volver a casa. Eso me sucede con los irlandeses The Divine Comedy, el proyecto de Neil Hannon. Desde sus inicios apostaron por la elegancia del pop, por la búsqueda del preciosismo, del arreglo suntuoso y perfecto, de un pop de cámara, entre barroco, romántico y vividor. Algo que exhibieron desde su álbum inaugural ‘Liberation’ (1993), pero con un concepto que pusieron de manifiesto sobre todo a partir de ‘Casanova’ (1996).
Cada nuevo álbum de La Divina Comedia, es un canto a un tiempo pasado, sin perder la conexión con el presente. El último episodio, ‘Rainy Sunday Afternoon’ (2025) es otro ejercicio de maestría. Hannon preguntó a la audiencia “¿Os gustan las canciones del nuevo álbum?”, a lo que hubo un sí bastante rotundo por respuesta. Su concierto del sábado arrancó con “Achilles”, un single que resuena a exultante cultura clásica, reforzado por coros, y violín y con Hannon que apareció con sombrero de ala corta y gafas de sol. Siguió la hermosa melodía, y cadencia, de “The Last Time I Saw the Old Man”, con un remanso de melancolía y nostalgia que seduce. La canción que da título a este nuevo álbum brilla sin contemplaciones a base de encajar los elementos, persisten unos coros que embellecen siempre el conjunto, y resulta ser otra canción de pop atemporal luminoso.
Existe complicidad entre Hannon y su sexteto (teclados, guitarra, bajo, batería, violín, acordeón (y segundo teclado) y Hannon voz principal a la acústica y eléctrica) que se manifiesta con cada canción. De ‘Office Politics’ (2019) recuperan la vibrante historia de una pareja, ‘Norman and Norma’.
El repertorio perfecto
El concierto cogiendo impulso y empuje a través de un repertorio que repasa toda su carrera. Por eso, se remontan a su debut con ‘Your Daddy’s Car’. Para volver a sonidos clásicos con un deje a pieza clásica, entre la serenata y la canción, de ‘Bang Goes the Knighthood’. Arrebata el pop de ‘A Lady of a Certain Age’, una de sus cumbres hecha canción, entre teclados con sonoridad a piano renacentista y acústicas envolventes, acordeón y una sinuosa melodía de violín.
En un momento dado el coqueto de Hannon, se atusa el pelo y comenta si está bien peinado, para clamor y debilidad del público. Hannon despacha buen humor y cercanía cuando se dirigió al público en español en los primeros momentos. El pop juguetón de ‘At the Indie Disco’ nos hace despegar los pies del suelo. Y ‘Neapolitan Girl’ prosigue una senda de sonoridades clásicas, en un pop fastuoso, incluso con el swing de la eléctrica.
En la ‘Mar-a-Lago by the Sea’ Hannon se convierte en coctelero y presenta a su banda, sirviendo una bebida a cada miembro, siguiendo ese ritmo chill y buenrollista del easy listening o música de guateque en un crucero. La contemplativa ‘I Want You’ es otro hallazgo del último trabajo.
En ‘Our Mutual Friend’ se aproxima al escenario y se adentra entre las primeras filas. Con ‘I Like’ se eleva el pop a la máxima categoría, generando buenas sinergias. También recupera ‘Bad Ambassador’, del lejano ‘Regeneration’ (2001), una canción exultante en guitarras, cuerdas y con estribillo imponente y seductor. Otro guiño al presente más arrebatador con la preciosa balada ‘The Heart is a Lonely Hunter’. La solemnidad de ‘Other People’ sirve para elevarnos y encarrilar una recta final de aúpa: ‘Absent Friends’, ‘Becoming More Like Alfie’, ‘Generation Sex’ y ‘National Express’ (éstas dos últimas de aquel excelente ‘Fin de Siècle’ (1998) . Son los momentos álgidos, de un recorrido que ha sido magnífico.
Con un cancionero excelso se pueden hacer virguerías, pero también hay que saber presentarlo de la mejor manera posible. Y con esta gira, y en Madrid, demuestran que han dado en el clavo, eligiendo el repertorio, la secuencia y manejando los tiempos y las tensiones.
En los bises suena espléndida, ‘In Pursuit of Happiness’ del magnífico ‘A Shor Album About Love’ (1997) con unas castañuelas muy flamencas, y con un ritmo trepidante. Una canción que hace que Hannon exponga su lado más performer y teatral. Luego nos regala ‘Song of Love’, no incluida en el setlist, “porque sois lindos”. Nos brindan un final excelente con la reciente ‘Invisible Thread’, que desprende magia y belleza clásica, y con la fantástica y festiva ‘Tonight We Fly’ de ‘Promenade’ (1994). Un cierre ideal. Y qué regalo poder volar acompañados por Hannon y los suyos. Con tan magno repertorio y esa alineación de los elementos consiguieron hacer de una noche de sábado algo especial e insustituible. Son un verdadero regalo al pop más elegante y de corte clásico. Una bendición a la belleza del pop.