Retrato de Kiikii.Jova © Dalibor Stankovic.
Adora la pasta, se lleva mal con el color verde, le encantan los discos de vinilo y poner música en el tocadiscos que le regaló su marido: «Me encanta todo el ritual de poner un disco, darle la vuelta cuando acaba una cara, elegir un álbum completo y prestarle toda tu atención». Guarda un gran recuerdo de Barcelona, en la que residió durante un tiempo para finalizar su máster y en la que nació su proyecto profesional: «Es una ciudad llena de creatividad, color y energía, y desempeñó un papel importante en mi formación, tanto como artista como personal. Cada vez que vuelvo, sigo sintiéndome un poco como si volviera a casa».
Sus obras son una auténtica explosión de color y alegría vibrante, y reconoce que definen su personalidad: «Mi trabajo es una extensión directa de quién soy, por lo que, naturalmente, transmite gran parte de mi energía».
Un elemento que no suele faltar en sus obras es ese colorista corazón alado, que podría ser el de ella misma: «Nunca planeé que se convirtiera en un elemento recurrente en mi trabajo. Sin embargo, de alguna manera, siempre vuelve a aparecer. Con el tiempo, se ha convertido en una pequeña firma visual que la gente suele asociar conmigo».
De hecho, sus ilustraciones siempre poseen una cierta carga simbólica: «Incluso cuando una obra es principalmente decorativa, sigue teniendo una capa de simbolismo. A veces este es inmediatamente visible y otras veces es algo más personal que solo entiendo yo. Me gusta incorporar significado a mi trabajo».
Sus obras suelen estar protagonizadas por mujeres. Enfatiza la importancia de lo que representa la lucha de la mujer por defender sus derechos: «Admiro profundamente las voces femeninas fuertes que han alzado la voz, han inspirado a otros y han ayudado a generar un cambio positivo».
También la influencia del arte pop es muy clara en su obra, aunque afirma que está muy atenta a lo que le rodea: «Me inspiro en muchos aspectos de la cultura visual, como el diseño editorial, el diseño de envases, la moda, la publicidad, la cultura de Internet, el cine, la música, los libros, los detalles cotidianos, la ilustración contemporánea, los cómics y las novelas gráficas. Recopilo constantemente referencias visuales e ideas del mundo que me rodea, y esas influencias se plasman de forma natural en mi obra».
Firme defensora de encontrar el espacio y el tiempo para trabajar huyendo de la urgencia comenta que sus primeros bocetos siempre los hace a mano: «Creo que, en un mundo cada vez más digital, hemos empezado a olvidar la importancia del dibujo tradicional debido a la presión constante por hacer todo más rápido y eficiente. Sin embargo, sigue siendo uno de los pilares más importantes de esta profesión. Si pudiera dar un consejo a las generaciones más jóvenes (¡hablando como uno de los dinosaurios del sector!), sería que dibujaran todo lo posible, experimentaran con diferentes técnicas y no tuvieran miedo a cometer errores».
Sus voces favoritas
La banda que en directo más le ha impresionado ha sido Massive Attack: «Hay algo muy especial en ese grupo. Tienen una voz potente, un mensaje claro y el valor de decir, cantar y mostrar lo que realmente creen. Esa combinación siempre me ha impresionado», pero sobre las voces de su vida, más allá de las personales, no duda en escoger la de David Bowie como la más importante: «No porque tuviera probablemente la voz más perfecta técnicamente, sino porque cada palabra que cantaba sonaba creíble. Su voz transmitía curiosidad, vulnerabilidad, confianza y una reinvención constante. Para mí, nunca se trató solo de cómo sonaba, sino de todo lo que tenía que decir. Para mí, él era arte en todos los sentidos de la palabra».