¿Qué convierte un objeto en una obra de arte? ¿Por qué algunas piezas terminan en los museos mientras otras quedan relegadas a la decoración doméstica? Con estas interrogantes el artista madrileño y uno de los nombres más destacados de la fotografía española contemporánea Pablo Genovés ha creado esta muestra, que conjuga, sin jerarquías, desde cerámicas decorativas, figuras de porcelana hasta animales de peluche y objetos cotidianos del hogar.
En Después de los días, Genovés invita a mirar más allá de la apariencia de cada pieza para preguntarse qué papel desempeñan la historia, el reconocimiento cultural y las convenciones sociales en nuestra percepción de la belleza. Porque aquello que consideramos digno de admiración trasciende muchas veces sus cualidades estéticas. El contexto histórico, las referencias culturales, el mercado y el reconocimiento social condicionan la manera en que valoramos los objetos y determinan, en buena medida, cuáles merecen ser conservados y exhibidos.
Entre el arte consagrado y los objetos cotidianos
La confrontación de objetos procedentes de universos culturales, sociales y económicos diferentes devela en el fondo una característica fundamental: ambos responden a la necesidad humana de rodearse de objetos que expresen algo sobre nosotros mismos.
Unos adquieren prestigio por su relevancia artística o histórica; otros permanecen ligados a la vida doméstica, a los recuerdos familiares o a las preferencias estéticas de una época.
Sin embargo, esa distinción no es inmutable. Un objeto de uso cotidiano puede adquirir un extraordinario interés cultural cuando se vincula a una figura histórica o a un acontecimiento relevante. Su materialidad no ha cambiado, pero sí el significado que le atribuimos.
El artista plantea también otra cuestión: el poder del mercado y el prestigio asociado a determinadas obras, cuya posesión puede funcionar como una declaración de conocimiento o posición social. En ese diálogo entre objetos aparentemente antagónicos emerge otra cuestión: la necesidad de distinguirnos y, al mismo tiempo, de reconocernos en los demás.
Inauguración: 5 de noviembre de 2026
Lugar: Galería Fernández-Braso.
Dirección: Calle Villanueva, 30, Madrid.