Me comentaba mi amigo Pablo Martín en la primavera de 2024, cuando vivía en Londres y fui a visitarlo, que había una banda que le tenía flipado. Él y su pandilla musical no paraban de hablarme de ellos. Así que escuché King of the slugs, su single y temazo de aquel momento, junto a otra perlita como Running. Y claro, vi un potencial brutal. Esa canción era pura dinamita, de las que empiezan abajo, crecen, para luego estallar. En septiembre llegó su primer larga duración, Woof (Domino, 2024), un torpedo musical. Luego les vi en el Canela Party 2025 y su directo me pareció una auténtica fiesta.
Pues bien, vamos al ahora. El 2 de octubre publicaron Cancel me (I’m tired) (Domino, 2026) y anoche lo presentaron en Madrid, gracias a SON Estrella Galicia, ante una sala Galileo Galilei abarrotado. Y desde los primeros compases y bases de Smile and Wave la sala era un alboroto, con una canción que tiene un punto industrial a lo Nine Inch Nails. Y es que lo de Fat Dog es un eclecticismo a lo máximo.
En otros momentos se tiñen de Fatboy Slim o The Prodigy, o se vislumbra el universo ska (o hasta hardcore en The Devil) o la locura desatada de Shit Love o la energía desbordante de Call it what you want, el modo hooligan a lo Happy Mondays (Cancel me (I’m Tired)) o Sleaford Mods (Go Fuck Urself). Grandes maestros e influencias para los británicos que entienden la música casi como un cruce entre una jam y una mixtape, o entre una rave y un concierto de rock. De todo esto sólo puede salir algo bueno.
Desgranaron ocho de los diez cortes de su segundo y reciente álbum, que suena como un torbellino. El público lo gozó, sudó de lo lindo, y no paró de bailar y poguear. Había un punk con camiseta ‘El pueblo salva al pueblo” y hasta un tipo que llevaba una máscara de un perro. Algo total.
Lo que es indiscutible que este sexteto (con violín y saxo, además de guitarra, bajo, teclados y programaciones) funciona en directo como una mecha ardiendo. Es indiscutible el magnetismo de Joe Love (voz y guitarras), y el ritmo que desencadena (batería).
El concierto fue intenso y comprimido, una hora, con algún tiempo más relajado como Aliens. Acabó con Running en pleno jolgorio total del respetable. Esta banda va a ser una fiesta. Y casi acaban de empezar.