Foto de cabecera. CONSTELLATIONS - Dani Pannullo Dancetheatre Co ©GorkaPostigo
El argentino Dani Pannullo lleva más de 30 años residiendo en Madrid donde ha indagado en el lenguaje de la danza urbana. Pero no se ha quedado ahí, ha perseguido otros lenguajes. De sus coreografías siempre extraemos la fuerza del alma, el camino del encuentro de los cuerpos, el cruce de estilos y el abrazo entre culturas. En sus últimas coreografías explora otras geografías: ha sido el caso con su creación ‘Lo Incorpóreo’ gestada en la India, o de su última concepción, ‘Constellations’, producida en Costa de Marfil y estrenada en España del 4 al 8 de febrero en la Sala Negra de los Teatros del Canal. Tiempo atrás también realizó estancias y proyectos en Túnez o en Egipto, país con el que sigue vinculado. ‘Constellations’ supone un logro más en su carrera, un imponente alegato por el encuentro entre culturas, por la fusión entre la tradición y el folclore, sin abandonar la mirada a las danzas de la calle y de las ciudades.
En ‘Constellations’ Dani Pannullo se adentra en universos desconocidos para un occidental. Nos descubre una mina sensorial, un arrebato de energía y fuerza vital, el encanto de lo corpóreo y el diálogo de los cuerpos en una continua búsqueda por el encuentro, la interacción, el desenlace. Pannullo juega con lo simbólico, explora entre brumas el sentido del mito, la fuerza del baile, el traje tradicional marfileño, pero también actualiza ese lenguaje de la urbe y de la calle. Once bailarines, nueve marfileños y dos españoles, despliegan el lema de Lorca “la imaginación es un aparato espiritual”. Pannullo busca la modernidad pero también se impregna de lo tradicional, de las voces de los ancestros, para empaparse de sabiduría milenaria, para conquistar los espíritus libres y dejar ir a los cuerpos que nos hablen.
Humos vaporosos, un vestuario mínimo, una música que incluye la contemporaneidad electrónica, con ritmos tribales (y percusiones) y con la urgencia de la música que toca, levanta y penetra en las raíces. La música nos impulsa, o más bien nos propulsa. Los diversos cuadros y momentos con 5, 7 y 11 bailarines desprenden pura vida. Combinaciones y configuraciones coreográficas, que tienen mucha técnica y un impulso atávico, el cuerpo hablando con lo íntimo, con lo ancestral, y a la vez propulsándose hacia el futuro desde el presente.
Contagia esa magia del cuerpo, ese poder que tiene su base en el cruce de estilos, merece la pena esa combinación entre la savia tribal, la improvisación, la cultura del gueto, lo que se baila en la calle. Nos descubre el interior antropológico de la nación africana, con sus tradiciones ancestrales y vernáculas. Fluye un diálogo entre pasado y presente. Con respeto, con mucha verdad y reinan la energía y la alegría del cuerpo que hace que nos despierte la vida. Esto es un homenaje al gran baile del mundo, a que no existen las fronteras entre los humanos y sus culturas, a la conversación abierta. Un homenaje más de Pannullo a la danza abierta a todo el mundo, a través de 11 bailarines que brillan en su baile.