En la foto: Ignacio (derecha) y Juan (izquierda)
Juan e Ignacio son gemelos, sí, pero no cualquier tipo de gemelos: su madre, originaria de Venezuela, les transmitió desde pequeños el amor por esa tierra donde pasaron parte de su infancia y aún conservan un fuerte lazo familiar. Allí, a los gemelos se les dice morochos, y así los llaman con cariño. Hoy, ese apodo familiar se convirtió en su nombre artístico. Un nombre que es identidad, raíces y homenaje a ese otro lugar que también sienten como casa.
Comenzaron 2025 con el tour Si quieres más hay más, un homenaje a esas comidas familiares de domingo donde las abuelas te reciben con un buen abrazo y sus mejores recetas. Se estrenaron en el Festival Río Babel el verano pasado, y a partir de allí no han hecho sino repartir alegría y buen rollo por toda España; Granada, Almería, y Torrelavega son sus próximas paradas.
En esta entrevista a Morochos hablamos del poder sanador de la música, de un verbo que han creado ellos mismos y de cómo se vive una carrera musical que llegó sin avisar. Sus canciones nos invitan a valorar lo sencillo, gozar de lo ordinario y cuidar de los nuestros.
La esencia de Morochos nació entre hospitales, plazas o escenarios
improvisados… ¿cómo recordáis esos inicios?
Con mucho cariño y siempre intentando tenerlo muy presente. Nuestro primer escenario fue un hospital y nuestro primer público, niños y niñas de la unidad de psiquiatría del Niño Jesús. Fueron conciertos que repetimos durante años y que nos ayudaron a ver la música desde otro lado. El mundo del espectáculo se ha apoderado de la música, como es normal, pero hay que ser conscientes del grandísimo poder que tiene este arte para transformar nuestras emociones y, por esta razón, ayudarnos en los momentos más frágiles de nuestras vidas como puede ser pasar por una enfermedad.
¿Qué aprendizajes os lleváis de esas experiencias a los escenarios en los que tocáis ahora?
Yo creo que el simple hecho de por qué hacemos música y desde donde la contamos y cantamos. Siempre nos han dicho que somos muy naturales y cercanos y que nuestras canciones dan vida. No sabemos hacerlo de otra forma. También nos hace querer evolucionar constantemente y ofrecer el mejor show. La energía de nuestro público es cada vez más potente y tenemos que estar a la altura.
Vuestras canciones sanan y conectan con las emociones, con la piel, pero también divierten y dan mucha alegría, ¿es algo que buscáis conscientemente al componer o ha ido saliendo naturalmente?
Para nada lo estamos buscando, como decía, no sabemos hacerlo de otra manera. Es algo que nos nace de manera natural. Si fuese forzado no transmitiría nada. Siempre hay que ser auténtico y contar la verdad. Ahí es cuando surge el verdadero poder de la música. Tanto si es alegría como si es tristeza, miedo o nostalgia. Todo nace del mismo punto.
Así como vuestra música ha sido terapéutica para quienes la escuchan, ¿ha sido también para vosotros crearla?
Totalmente. Yo creo que el hecho de reflejar en canciones nuestras propias vivencias y maneras de ser, nos ayuda a estar siempre con los pies en la tierra y mantener nuestra esencia.
Cuando decidisteis llamaros ‘Morochos’, ¿asumisteis el reto de tener que dar una explicación al nombre de por vida? ¡Quizás pronto, gracias a vosotros, la palabra tome sentido también en España!
Es como nos ha llamado nuestra familia en Venezuela toda la vida. La verdad que nunca fue una palabra extraña para nosotros hasta que decidimos usarla para dar nombre al grupo y la gente empezó a preguntarnos el por qué. Lo explicaremos siempre todas las veces que hagan falta. Es todo un orgullo llevar el nombre por el que nos conoce toda nuestra familia de al otro lado del charco y sacar la bandera de Venezuela cada vez que nos preguntan.
También escuché que tienen vuestro propio verbo, “morochear”, ¡me encanta! ¿Qué hacéis cuando se ‘morochea’?
Morochear lo usamos para situaciones cotidianas nuestras. Esas cosas pequeñitas que nos dan la vida como tomar una cerveza en un bar con colegas, comerte un cocido en casa de tu abuela o dar un paseo por el campo con tu perro.
¿Qué diferencias notáis en los procesos creativos y en la forma de trabajar juntos ahora que tenéis una estructura más profesional en comparación con los inicios?
La verdad que estamos conociéndonos en este ámbito ahora que esto empieza a profesionalizarse más. Pero es todo muy fácil, hemos vivido siempre juntos y nos conocemos perfectamente. En cuanto al proceso creativo, cada uno tiene el suyo y se respeta al milímetro, no nos interponemos. Una vez lo finalizamos, lo ponemos en común. Después en el estudio de grabación, con los productores, elegimos y aterrizamos unas canciones u otras.
Entre las raíces mediterráneas y caribeñas que os identifican, ¿qué referentes musicales sienten más presentes en vuestro estilo?
En nuestra casa siempre tuvimos la música muy presente, ya que ambos de nuestros padres son músicos. Nuestra madre es venezolana y vino a España a estudiar baile flamenco. Por este motivo crecimos entre el flamenco y la música folclórica latinoamericana.
Artistas como Mercedes Sosa, Simón Díaz, Camarón de la Isla, Paco de Lucía, Caetano Veloso, José Mercé siempre sonaron en nuestro día a día en casa. Nuestro padre nos presentó el jazz y el blues desde muy pequeños ya que siempre ha estado vinculado a estos géneros como pianista, y trabajando como fotógrafo y redactor en clubes de jazz y revistas del sector.
A medida que fuimos creciendo nos acercamos más a artistas de diferentes géneros como Juanito Makandé, Los Delincuentes, Jorge Drexler, Bob Marley, Jack Johnson o Eric Clapton a los que imitábamos y versionábamos estudiando y cantando sus canciones.
Juan fundó su proyecto de Reggae e Ignacio el suyo de flamenco. Al unirnos y componer nuestras propias canciones salió Morochos, una fusión de ambos proyectos con matices y aromas de todas estas referencias que tanto nos inculcaron desde pequeños.
¿Con quién os gustaría hacer una colaboración soñada?
Un artista que siempre hemos admirado y seguido su carrera es Jorge
Drexler. Sería increíble poder trabajar junto a él en algún momento
Una de vuestras canciones habla de que en esta vida el objetivo es el viaje, más que el destino, ¿qué parte de ese viaje disfrutais más cada uno?
Ambos somos muy disfrutones y nos encanta vivir y tomar conciencia del presente y de lo que nos está pasando ahora. Yo creo que los dos coincidimos con los “pequeños pasos”. Todo este viajazo que estamos experimentando con Morochos nos encanta y no queremos dejar de disfrutar de cada pasito que damos.
Si hace cinco años os decían que en 2025 estaríais de gira por España con un segundo disco, ¿lo hubiéseis creído?
Nunca lo hubiésemos imaginado. Porque nunca fue nuestro plan A de vida el dedicarnos a la música. La verdad que ha crecido todo muy poco a poco pero a la vez muy rápido. Siempre de una forma natural pero exponencial. Estamos disfrutándolo mucho y esperamos poder seguir haciéndolo por mucho tiempo. Desde luego estamos trabajando para ello.
Para cerrar, imaginad que tenéis que escribir una canción sobre este momento de vuestra carrera, ¿qué título llevaría?
“ESTO SOLO ACABA DE EMPEZAR”
“AMÁRRENSE LAS CHOLAS, QUE SE VIENEN CURVAS”
