Nadie puede negar la buena vibra que transmite el colectivo británico Jungle, liderado por Josh Lloyd-Watson, Tom McFarland y Lydia Kitto. Sus conciertos son una fiesta mayor. Un no parar de buena onda, de baile, de ritmo y energía positiva. Pero, seamos sinceros, el envoltorio mola, pero dentro le falta chicha, algo así como si el caramelo no tiene chicle dentro.
Cierto es que su concierto de Madrid fue impactante. Llevan un espectáculo musical mayor. La música suena radiante. La iluminación es perfecta. Las visuales son sobrias, pero ideales. Todo elegancia. El problema es quizá ese, que se queda todo en pura belleza pero le falta sustrato en los textos, o actitud. Quizás es que uno sea más ambicioso y pida algo más, no sólo pura fiesta y hedonismo. Que eso está muy bien, pero quizás se me queda vacuo.
Abrieron la noche Rio Kosta un combo muy funk, gustoso y gozoso, según me dijo mi amigo el periodista Jaime Bajo, porque yo me los perdí. Lo que escuché de ellos en plataformas me gustó mucho. Para seguirles la pista
Una superbanda (que oscilaba entre el sexteto y el octeto, por los coristas), presidió un escenario que hizo gozar de lo lindo público que llenaba el Movistar Arena en el formato The Ring + (pista más gradas de la planta 0), o sea unos 8.500 espectadores. Un concierto de una hora y cincuenta minutos y 27 canciones, dos de ellas en los bises. Eso es regalar a los fans, al público.
Pero vamos a las canciones que sonaron e interpretaron. Fue un auténtico repaso de R&B, soul molón (‘Heavy, California’, el falsete de ‘Beat 54 (All Good Now)’, con pinceladas de electro soul (‘The Wave’). Todo preparado y dispuesto con los bpms suficientes y directos para levantar tu ánimo. Baile y buen rollo. La vibra que necesita este mundo (‘Keep Me Satisfied’,’Let’s Go Back’ donde aparece la alargada sombra del gran Sam Cooke).
El repertorio fue un repaso a sus cinco álbumes, con mayor incidencia en los dos últimos, sobre todo con ‘Volcano’ (2024). Desde su álbum seminal homónimo de 2014 hasta ‘Sunshine’ (2026), quizás un álbum menos sorprendente, publicado este mes de agosto, aunque contiene alguna perla como ‘Sunshine’; la sensualidad de ‘Move Like You Do’ o ‘Where Are You Now?’, pura fantasía setentera. En ‘I’ve been in Love’ aparece Channel Tres en la dos grandes pantallas, haciendo realidad la colaboración vocal en esa canción, aunque sea grabado, colaboraciones por pantalla, dando un juego que ni la MTV en sus mejores tiempos.
El funk juguetón aparece en ‘Candle Flame’, un rollo a lo Anita Ward del ‘Ring my Bell’ pero más modernito en las voces con efectos. Con ‘Back on 74’ también retrocedemos a esos años pletóricos de la Motown y de la Stax, pero con el tamiz electrónico del siglo XXI. El jolgorio no para, no cesa, y prosigue con ‘What D’You Know About Me’, que podría ser un temazo de Dee Lite más acelerado, pero no, es joyita de Jungle. ‘Time’ su primer gran hit de su primer álbum, sigue sonando fascinante, y vibrante. Puro soul contemporáneo de exquisita factura.
‘Volcano’ acaparó más atención, pero es que menudo pedazo de álbum: Con ‘Coming Back’ noquean el ritmo, y agitan tus caderas; En ‘Don’t Play’ suena a una termomix del ritmo, purpurina y flipe. Suena hipnótica ‘All of the Time’, y arrolladora ‘GOOD TIMES’. El concierto sube, y sube, arriba, arriba. Todo es de color.
En los bises nos desmontan con ‘Keep Moving’ otra canción que nos hace fantasear con un mundo feliz, en el que quedarse a vivir bailando. Con ‘Busy Earnin’ culminaron un concierto que mantuvo desde el inicio una dosis de energía altísima. Dije que les faltaba algo a Jungle, más canalleo, enjundia lírica o compromiso. Pero al final lo pasamos bastante bien.